lunes 9 de marzo de 2009

La Crisis de la Torticolis


Que dice la calle...La mayoría de la población aranesa, actualmente no esta sufriendo la crisis, y sin embargo todos se sienten o presienten perjudicados.

Existe un estado de alarma social que finalmente....nos llevará a la crisis.


Hace meses que los medios de comunicación nos están convirtiendo en expertos económicos con el bombardeo informativo: Índice de desempleo, PIB, índice productividad, balanza comercial, déficit público, cotizaciones de la bolsa, E.R.E.S, tasa de desempleo etc... Ya no hay cambio climático, ni violencia de genero, ni programa nuclear iraní, ni Irak. Cada día la Tv nos asalta con avalanchas de números y con las imágenes de un fontanero que cierra la puerta de su taller en dramatizado video


ANALICEMOS LA SITUACION.


Ni hace 4 meses estábamos tan bien, ni hoy estamos tan mal. La mayoría de la población continúa con los mismos ingresos: Asalariados, funcionarios, empresarios, jubilados etc... Continúan teniendo el mismo nivel de renta, incluso algo superior debido a la disminución de la inflación y a la reducción en las cuotas hipotecarias por la bajada de los tipos de interés, lo que está permitiendo un diferencial favorable de poder adquisitivo.


Hay sectores puntuales: Construcción, inmobiliaria, automoción...que realmente han entrado en recesión; o quizás más adecuado sería decir: En situación de realidad. Lo cual parece razonable y previsible, ¿pensábamos que el mundo del ladrillo?... rayando el deliriun tremens, continuarían subiendo eternamente. ¿Qué seguiríamos construyendo en un año más casas que en Francia, Italia y Alemania; juntas? ¿Qué siempre trabajaría la Nisan a tres turnos?


De todo hay como en botica, seguro que hay casos lamentables y por ellos todo nuestro respeto. Pero... Quien no ha llamado al fontanero, (quizás el del video del telediario) para que le ponga un grifo, y ha tardado 5 meses en venir, se lo han colocado torcido y le han pasado una factura de 6.000€ . Quien no ha llamado a un albañil para cambiar los azulejos del baño.... y le ha acabado costando más la reforma del baño de 4m2 que la casa entera.


La presión del sector inmobiliario generó una economía ficticia, en un escenario económico que demandó miles de profesionales cualificados inexistentes en el país, y meteorizó una nueva especie sin calificación:


1 de Enero, peón. 1 de Febrero, oficial. 1 de Marzo, contratista de una pequeña reforma. 1 de de Abril, constructor de 20 viviendas unifamiliares. 1 de Mayo, constructor y promotor de 5 barrios residenciales.


Para años quedan los lodos que trajeron aquellas lluvias. Construcciones vergonzantes a precios de oro. Lo que hemos vivido en la construcción ha sido indecente. Cuando alguien compra su casa, es seguramente la inversión más grande en dinero y en ilusión de toda su vida, y lo que se ha encontrado en la mayoría de los casos son obras basura a precio de oro.


Y nadie puso remedio, a todo el mundo le interesó ese escenario. Gente sin oficio ganó fortunas, la administración en su conjunto recaudaron fortunas, los bancos alimentaron la subida de los precios como garantía hipotecaria que minimizaba el riesgo de impago, todas las industrias complementarias y fabricantes de todo tipo ante el exceso de la demanda, subieron los precios y la producción, se generó cantidades de dinero negro, el PIB del país subió, el crecimiento de la economía fue mayor que en el resto de países de la zona euro; lo que llenó la boca de nuestros gobernantes como merito propio etc... etc... Todos vivimos en una ficción con el monocultivo de la construcción.


Cuando el fontanero, que no lo era, aunque el presumía de serlo, cobraba 6.000€ por poner un grifo... No era injusto. Era la ley de la oferta y la demanda.. Cuando todos los actores de la construcción competían por tener el coche más grande... era la oferta y demanda. Pues bien, hoy también rige la oferta y la demanda.


La crisis más real , es la de valores.


La falta de ética laboral., el orgullo del trabajo bien hecho, se han perdido..


Lo mismo que ha pasado en la construcción, ha pasado en el resto de las actividades.


Un albañil, hace un muro torcido, el encargado mira para otro lado, el contratista mira para otro lado, el aparejador mira para otro lado, el arquitecto mira para otro lado, el Ajuntament mira para otro lado, la oficina de control técnico, mira para otro lado, el seguro decenal, mira para otro lado, el de la inmobiliaria mira para otro lado, el del banco, mira para otro lado ...... Y al final es la señora María, quien aterrorizada al colocar el mueble del comedor exclama : ¡Joan, esta pared está torcida!- A nadie le ha preocupado que estuviera recta, todos han pasado la pelota al siguiente y todos han cobrado, por una responsabilidad no asumida. Es la crisis de la tortícolis, idéntica a la financiera de las subprime. En una filosofía caníbal: "El que venga detrás, que se espabile"


El sistema en cada actividad empresarial y humana establece una jerarquía de control escalado, cada día más extensa y burocratizada. Para evitar que pase lo que ha pasado. Lamentablemente, ante el descalabro actual, el sistema responderá con más de la misma medicina; creando más peldaños en los mecanismos de control, que encarecerán y ralentizaran aun más la producción, lo que nos hará menos competitivos y retrasará más la salida de la crisis.


La crisis de nuestro sistema era la crónica de una muerte anunciada, el sistema debe cambiar. Todos los mecanismos de control del sistema financiero y productivo; que son muchos, seguramente demasiados, han fallado. Y se les debería exigir responsabilidades. Es una crisis del sistema, es una crisis de las personas. Porque el sistema no es algo ajeno, el sistema somos todos, desde la base a la cima lo forman personas fabricadas con la misma pasta.


Algo tiene que cambiar, los molinos se mueven con sudor, no con lágrimas. Ahora nos toca atravesar un reseco desierto. Lo importante es que hayamos aprendido.


Que debemos recuperar el trabajo bien hecho, la humildad, el ansia de aprender, la responsabilidad y el trabajo en equipo. No somos entes aislados, cada error personal deriva en dificultades que sufren los que vienen detrás. Por eso "Nunca preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti."(John Done)

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